Diseño e implementación de soluciones basadas en la naturaleza enfocadas en Eco-RRD en los socio - ecosistemas marino costeros

Duración

24 meses. Enero 11 2023 – septiembre 10 2025.

Aliados

Programa Euroclima de la Unión Europea

Implementado por: Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID)

Ejecutado por: Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia y Fondo Acción

Ubicación

Chiquí, San Bernardo del Viento, Córdoba

El proyecto “Diseño e implementación de soluciones basadas en la naturaleza enfocadas en la Reducción del Riesgo de Desastres basada en Ecosistemas (Eco-RRD) en los socioecosistemas marino-costeros de Colombia” buscaba implementar un piloto de la metodología propuesta en la Guía para la implementación de medidas Eco-RRD con énfasis en ecosistemas marino-costeros, diseñada por el Minambiente. Este Proyecto contó con el apoyo financiero del Programa insignia de la Unión Europea para la sostenibilidad ambiental y cambio climático con América Latina – EUROCLIMA- a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo como implementador y con la participación del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y Fondo Acción como ejecutores.

Entre 2023 y 2025, el proyecto llevó a la práctica la metodología propuesta en la Guía para la Implementación de Medidas Eco-RRD, formulada por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible para orientar intervenciones en ecosistemas marino-costeros. El piloto se desarrolló en el corregimiento de Chiquí, municipio de San Bernardo del Viento (Córdoba), un territorio históricamente afectado por inundaciones prolongadas, pérdida de conectividad hídrica y degradación de manglares y ciénagas. En este contexto, el proyecto se convirtió en una oportunidad para transformar la relación entre la comunidad, el agua y los ecosistemas.

El proceso inició con un análisis detallado del sistema socio-ecológico del delta del Bajo Sinú, que permitió identificar los riesgos, las presiones ambientales y la vulnerabilidad social acumulada. A partir de este diagnóstico participativo, se seleccionaron las medidas Eco-RRD más adecuadas para el territorio y se elaboró, junto con actores institucionales y comunitarios, un Plan Eco-RRD que integró acciones, indicadores, mecanismos de financiación y un sistema de monitoreo.

La intervención se centró en tres acciones de una medida priorizada por la comunidad, con el acompañamiento de Fondo Acción, y validadas por las autoridades ambientales:

  • Limpieza y rehabilitación ecológica de caños y canales. Se recuperaron 8.945 metros lineales de tramos críticos del complejo cenagoso, mejorando el flujo hidráulico, la oxigenación del agua y la conexión entre caños y ciénagas. Esta acción redujo el riesgo de taponamientos durante temporadas lluviosas y fortaleció la capacidad natural del ecosistema para atenuar inundaciones.
  • Revegetación de riberas y ciénagas con especies nativas y mangles. Se sembraron 2.000 plántulas de mangle rojo y 6.800 especies protectoras propias del territorio, restaurando zonas degradadas y contribuyendo a la recuperación del hábitat de peces, aves y fauna asociada a humedales. Esta acción reforzó la protección natural de las riberas y favoreció la captura de carbono.
  • Monitoreo comunitario participativo. Se conformó un equipo local de monitores capacitados en el uso de pluviómetros, limnímetros y herramientas de seguimiento ambiental. El sistema permitió generar información propia, mejorar la toma de decisiones y fortalecer la gobernanza local alrededor de la gestión del riesgo.

Estas acciones se desarrollaron con la participación directa de organizaciones comunitarias, asociaciones productivas, mujeres líderes, docentes y jóvenes, consolidando un modelo de corresponsabilidad social y fortalecimiento local.

Logros estratégicos: más allá de la intervención física

El proyecto logró cumplir y superar los resultados propuestos inicialmente. Entre sus principales hitos se destacan:

  • La formulación y puesta en marcha de un Sistema de Monitoreo y Evaluación (SyME) que integra indicadores ecosistémicos, sociales y financieros para medir el impacto de las medidas Eco-RRD.
  • El diseño del Mecanismo Financiero Eco-RRD, un modelo innovador basado en un Fondo Rotatorio Comunitario y en líneas de financiación que articulan recursos públicos, privados, comunitarios y de cooperación internacional.
  • La elaboración participativa de la Sistematización del piloto, un insumo clave para retroalimentar la Guía Eco-RRD a escala nacional.
  • La articulación efectiva con actores locales y regionales, integrando las medidas Eco-RRD en instrumentos de planificación territorial y en prioridades de gestión del riesgo a nivel departamental.

Un legado para el país: resultados que inspiran

El proyecto dejó un mensaje claro: proteger y restaurar los ecosistemas es una estrategia poderosa para reducir riesgos, fortalecer la resiliencia comunitaria y mejorar la calidad de vida en territorios vulnerables. El piloto de Chiquí demostró que la acción colectiva, la ciencia local y el conocimiento comunitario pueden converger para transformar realidades históricas de riesgo.

Conoce más sobre los resultados, aprendizajes y testimonios del piloto Eco-RRD que hoy abre camino hacia un Caribe más resiliente y sostenible.

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