Foto: Mauricio Ossa

Territorios verdes climáticamente inteligentes

Aliados

Donante: Unión Europea y Agencia Francesa de Desarrollo.

Beneficiarios: Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural y Departamento Nacional de Planeación

Ubicación

Componente 1: Nacional.

Componente 2: Regional (Magdalena, Córdoba, Sucre, Boyacá, Santander, Tolima, Nariño, Cauca, Casanare, Arauca, Meta y Vichada).

Componente 3: Local (Meta y Vichada).

El proyecto Territorios Verdes Climáticamente Inteligentes fue una iniciativa financiada por la Unión Europea a través del fondo LAIF, ejecutado por Fondo Acción y la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) en coordinación con el Departamento Nacional de Planeación (DNP) y el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural. Este proyecto buscó impulsar la decisión de Colombia de avanzar hacia un modelo económico más equitativo, resiliente y coherente con sus compromisos climáticos. El proyecto se desarrolló con el propósito de convertir las políticas nacionales de crecimiento verde, acción climática y desarrollo territorial sostenible en resultados concretos: mejor información, mejores decisiones y mejores inversiones, y aquí Fondo Acción puso sus conocimientos y experiencias previas para seguir construyendo Territorios Posibles.

Como resultado de su ejecución, el proyecto dejó capacidades, herramientas y evidencia técnica que hoy fortalecen la gobernanza climática del país. El trabajo se estructuró en tres componentes que avanzaron de forma complementaria: política y estadísticas, análisis territoriales para la planificación, e inversiones rurales climáticamente inteligentes.

Componente 1. Gobernanza, estadísticas y sector privado: medir mejor para decidir mejor

El proyecto contribuyó directamente a la arquitectura de políticas públicas del país. En alianza con el DNP, IDEAM y especialmente el DANE, se fortalecieron cinco Cuentas Satélite Ambientales fundamentales para medir el crecimiento verde: bioeconomía, economía circular y flujos de materiales, empleos verdes, ahorro neto ajustado y ecosistemas. Estas métricas se desarrollaron como base técnica para orientar decisiones económicas y ambientales más allá del Producto Interno Bruto (PIB).

Además, el proyecto la adopción territorial del Índice Territorial de Crecimiento Verde mediante diálogos regionales que permitieron a gobernadores y alcaldes identificar brechas, prioridades y oportunidades. Esta información alimentó los Planes de Desarrollo, fortaleciendo la incorporación del enfoque de crecimiento verde en la planificación subnacional.

El componente también fortaleció al sector privado. Más de cuarenta empresas participaron en procesos de formación y mentoría que dieron como resultado iniciativas listas para inversión, alineadas con eficiencia de recursos, circularidad y producción de bajo impacto. Esta experiencia se consolidó en una cartera nacional de “casos reales” que hoy sirve como referencia para inversionistas y tomadores de decisión.

Adicionalmente, se actualizó la valoración económica de la contaminación del aire, lo que permitió a ciudades comprender los costos en salud y productividad derivados de la mala calidad del aire y priorizar intervenciones más costo-efectivas.

Componente 2. Inteligencia territorial: anticiparse al clima para planear mejor

El proyecto generó un conjunto de estudios de impacto socioeconómico al 2050, integrando escenarios climáticos e hidrológicos para seis cuencas estratégicas del país. Estos análisis son insumos clave para orientar inversiones públicas, priorizar riesgos y definir medidas de adaptación costo-efectivas para sectores como agricultura, ganadería, industria, turismo y agua potable.

En paralelo, el proyecto fortaleció la planificación territorial de la Orinoquia mediante el catastro multipropósito, estudios básicos de riesgo y un diplomado de 120 horas realizado con la Universidad de los Andes, que capacitó a 140 funcionarios y líderes locales principalmente en Meta y Vichada, pero en general del país. Este proceso dejó instaladas capacidades municipales para integrar información climática, catastral y de riesgo en decisiones de uso del suelo y ordenamiento.

Componente 3. Agricultura climáticamente inteligente: soluciones reales en el territorio

Para llevar la adaptación al terreno, el proyecto amplió la red agroclimática y consolidó tres redes comunitarias de Guardianes del Clima en Meta y Vichada (municipios de Cumaribo y Puerto Carreño). Las Mesas Técnicas Agroclimáticas alcanzaron una operación continua, produciendo boletines mensuales, pronósticos y herramientas prácticas para productores y extensionistas.

El núcleo demostrativo del componente fueron las parcelas de Agricultura Climáticamente Inteligente, donde se probaron prácticas como fertirriego eficiente, captación de agua, manejo regenerativo del suelo, diversificación y medidas adaptativas frente a sequías y lluvias extremas. Estas parcelas generaron evidencia sólida que permitió escalar las prácticas hacia otros productores: 242 agricultores adicionales recibieron equipos y asistencia técnica, ampliando el alcance del proyecto más allá de sus metas iniciales.

Las inversiones territoriales se complementaron con procesos de formación, intercambios de experiencias y documentación técnica, lo que fortaleció la capacidad regional para la toma de decisiones basadas en clima.

Los invitamos a explorar en detalle los resultados, herramientas y publicaciones generadas por Territorios Verdes Climáticamente Inteligentes. En los enlaces del micrositio encontrarán estudios, metodologías, guías técnicas y experiencias territoriales que muestran cómo este proyecto impulsó soluciones reales para un desarrollo más sostenible en Colombia.

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