Duración
2024 – 2027
Aliados
Parques Nacionales Naturales de Colombia (PNNC), Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (AUNAP), Conservation International (CI), Wildlife Conservation Society (WCS), Universidad del Valle, Fundación Squalus, Fundación Malpelo, Fundación Macuáticos y SENA-Buenaventura.
Donantes
Programa Herencia Colombia (WWF U.S., Andes Amazon Fund, Bezos Earth Fund)
Herencia Colombia es un programa de alianza público-privada que busca proteger el patrimonio natural y cultural del país mediante el incremento de la cobertura, el manejo efectivo y la gobernabilidad del Sistema Nacional de Áreas Protegidas y otras estrategias de conservación en paisajes sostenibles. Bajo el liderazgo del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y con la coordinación nacional de Parques Nacionales Naturales de Colombia, el programa cuenta con el apoyo de cooperantes internacionales comprometidos con acelerar los esfuerzos de conservación y aportar al cumplimiento de las metas ambientales del país.
En el marco del Programa Herencia Colombia, Fondo Acción ha impulsado una línea de trabajo orientada a fortalecer el conocimiento científico, la toma de decisiones y la gestión efectiva de los Distritos Nacionales de Manejo Integrado oceánicos Yuruparí–Malpelo y Colinas y Lomas Submarinas de la Cuenca Pacífico Norte. Estos DNMI son áreas protegidas que combinan la conservación de ecosistemas y biodiversidad marina con el uso sostenible de los recursos naturales, en especial en contextos donde la pesca requiere información técnica, monitoreo continuo, participación del sector pesquero y medidas de manejo adaptativo.
A través de tres proyectos complementarios, Fondo Acción ha contribuido a generar información sobre productividad primaria, captura de carbono, oceanografía, biodiversidad, pesquerías, batimetría y sostenibilidad del uso pesquero. Esta información es clave para orientar la implementación de los planes de manejo, fortalecer la integridad ecológica de las áreas protegidas y promover decisiones basadas en evidencia científica.

El océano no solo alberga vida: también ayuda a regular el clima del planeta. Una parte del carbono que está en la atmósfera entra al mar gracias a organismos microscópicos como el fitoplancton. Este proceso, conocido como bomba biológica de carbono, permite que parte de ese carbono viaje hacia zonas más profundas del océano.
La Expedición Pacífico Sostenible buscó entender mejor ese proceso en las áreas marinas protegidas oceánicas del Pacífico colombiano. Para ello, científicos y técnicos tomaron muestras de agua, midieron variables como temperatura y salinidad, analizaron clorofila-a —un indicador de la presencia de fitoplancton— y estudiaron el papel del zooplancton en la transferencia de carbono dentro de la red alimentaria marina. El objetivo general del componente fue cuantificar la captura de carbono en AMP oceánicas del Pacífico colombiano a través de la ruta de la bomba biológica.
La expedición se realizó entre agosto y septiembre de 2024, a bordo del buque oceanográfico ARC “Simón Bolívar”, en articulación con la campaña oceanográfica ERFEN XXVII. Durante el recorrido se cubrieron más de seis mil millas náuticas y se siguió una malla de 101 estaciones de muestreo distribuidas en la cuenca Pacífica colombiana.
Los resultados son contundentes: durante el periodo evaluado, el Pacífico colombiano fijó en promedio 65,19 millones de toneladas de carbono por mes. Entre las áreas protegidas analizadas, el DNMI Yuruparí–Malpelo fue el área con mayor fijación de carbono, con 24,74 millones de toneladas por mes.
Este tipo de información permite entender que las áreas marinas protegidas no solo son importantes por los tiburones, tortugas, peces o aves que albergan. También cumplen un papel fundamental en procesos invisibles, pero esenciales, como la regulación del clima y el funcionamiento de las redes alimentarias del océano.

La prospección pesquera en los DNMI Yuruparí–Malpelo y Colinas y Lomas Submarinas ha permitido pasar de la intuición a la evidencia: entre 2022 y 2026 se consolidó una serie de seis cruceros o pilotos de pesca, con 71 lances monitoreados, que han generado información sobre especies comerciales, fauna acompañante, esfuerzo pesquero, tallas, zonas de ocurrencia y condición de los animales al momento de recoger el arte. Esta información es clave para responder una pregunta central en áreas marinas protegidas con uso sostenible: cómo pescar mejor, con menos impacto y reduciendo la muerte de especies vulnerables como tiburones, rayas, tortugas, aves y mamíferos marinos.
Los resultados muestran señales alentadoras. En uno de los pilotos realizados en Colinas y Lomas Submarinas, el 70,15 % de los individuos capturados estaba vivo al momento de recoger el arte; la supervivencia fue del 100 % para tollo blanco, 90,91 % para raya negra y 66,67 % para tollo tinto, sin registros de captura incidental de tortugas, aves ni mamíferos marinos. Además, la comparación entre artes sugiere que los pilotos más recientes, realizados con palangre horizontal modificado tipo mexicano, presentaron mayores capturas comerciales y menores niveles de incidentalidad frente al palangre tradicional colombiano. Estos datos demuestran que la reducción de mortalidad no es solo un propósito de conservación: es una meta medible que puede lograrse con mejores artes, buena manipulación a bordo, capacitación de tripulaciones, observadores pesqueros y tecnologías como anzuelos circulares, luces LED o electroimanes.

La tercera fase de esta apuesta mira hacia adelante. Su propósito es fortalecer la información científica y técnica que necesitan los DNMI oceánicos del Pacífico colombiano para mejorar su manejo efectivo.
El proyecto integrará varias líneas de trabajo: monitoreo de áreas protegidas, expediciones científicas, levantamientos batimétricos, análisis de integridad ecológica, formación técnica y sostenibilidad pesquera. En conjunto, estas acciones permitirán conocer mejor qué hay en la superficie, en la columna de agua y en el fondo marino de estas áreas protegidas.
Uno de los componentes más llamativos será la realización de campañas de batimetría multihaz, una tecnología que permite “mapear” el fondo del mar con alta resolución. Esto ayudará a identificar geoformas, hábitats bentónicos, pendientes, rugosidad del fondo marino y posibles zonas clave para la biodiversidad. El marco lógico del proyecto contempla la caracterización de sectores priorizados mediante al menos dos campañas de batimetría multihaz con análisis de retrodispersión acústica —backscatter—.
Este tipo de información es clave porque no se puede manejar bien lo que no se conoce. En áreas oceánicas profundas, donde la mayor parte del territorio permanece invisible para la ciudadanía e incluso para muchos tomadores de decisión, la batimetría permite convertir el fondo marino en información útil para la planificación.
El proyecto también contempla un diplomado sobre planificación y manejo de áreas protegidas en contextos marinos, orientado a fortalecer capacidades técnicas e institucionales. Este proceso formativo abordará temas como manejo adaptativo, análisis de información, metodologías participativas, soluciones basadas en la naturaleza, enfoque de paisaje marino y salvaguardas ambientales y sociales.
Además, se proyectan al menos tres cruceros de monitoreo participativo pesquero, junto con pilotos para reducir la captura incidental mediante tecnologías como anzuelos circulares, luces LED y electroimanes. También se fortalecerá la cadena de valor de la pesca sostenible, incorporando aspectos como buenas prácticas, manejo del producto, transformación, comercialización, trazabilidad y consumo responsable.