Hoy somos la primera ONG colombiana con este reconocimiento

El 2018 es un año importante para demostrarnos que somos capaces de convertir los compromisos del Acuerdo de París en acciones concretar y de ser más ambiciosos para lograr que el incremento de la temperatura global no supere los dos grados Celsius en el año 2030. Este desafío requiere que no solo participen los gobiernos, sino también las empresas del sector privado, las comunidades y la sociedad civil.

Sin lugar a dudas, una de las barreras para la acción es el financiamiento que permita incorporar el cambio climático en nuestro día a día. No solo se trata de producir energía de fuentes renovables o usar transportes sostenibles en las ciudades, sino de cambiar la forma en que hemos entendido nuestra relación con el Planeta. Es hora de transformar nuestra forma de consumir, usar y reusar los recursos naturales y los bienes que hemos construido. El reto es enorme, tal como lo es la responsabilidad que tenemos con las futuras generaciones y su derecho a vivir en un entorno saludable y seguro.

La innovación es un elemento fundamental, por ello la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático estableció, en diciembre de 2010, el Fondo Verde del Clima, un mecanismo financiero que busca cambiar el paradigma para lograr un desarrollo bajo en emisiones y resiliente al clima, apoyando acciones de mitigación y adaptación en países en desarrollo. Uno de los primeros cambios que introduce este fondo es que no ejecuta de manera directa los proyectos, sino que lo hace a través de entidades que demuestran adecuadas capacidades financieras, buen manejo de impactos ambientales y sociales, y que promueven la equidad de género en todas sus operaciones, desde la remuneración a los trabajadores como el acceso a los beneficios de capacitaciones y recursos económicos. “El acceso directo a recursos internacionales para un financiamiento climático, sin necesidad de intermediarios, es una oportunidad para aumentar la inversión en los países, porque se reducen los costos de transacción y se aumentan las capacidades nacionales”, afirma Natalia Arango Vélez, directora ejecutiva del Fondo Acción.

Desde su creación, más de doscientas entidades en el mundo se han registrado en la plataforma del Fondo Verde del Clima para ser acreditadas, en un proceso que toma un tiempo un significativo para demostrar que el manejo de recursos se realizará con transparencia y eficiencia, a la vez que se lograrán cumplir los objetivos de los proyectos, préstamos o donaciones que se financien. Las primeras entidades se acreditaron en 2014.  A la fecha, se han acreditado setenta y cinco entidades que varían ampliamente en sus actividades y capacidades, desde pequeñas organizaciones gubernamentales y no gubernamentales hasta grandes bancos multilaterales de desarrollo. En América Latina, dos entidades habían logrado su acreditación. La primera en 2015, Profonanpe, el Fondo Peruano para los Parques Nacionales y Áreas Protegidas, una fundación privada sin fines de lucro y, la segunda en 2016, la Unidad para el Cambio Rural en Argentina, una entidad gubernamental.

El pasado 20 de octubre, el Fondo Verde del Clima acreditó, en la vigésima primera reunión de su junta directiva realizada en Baréin —un Estado insular del golfo pérsico—, diez y seis nuevas entidades, de las cuales dos son colombianas, el Fondo Acción y FINDETER. El Fondo Acción es la primera entidad no gubernamental colombiana que se acredita para ejecutar proyectos y, a la vez, operar mediante donaciones a organizaciones locales.

“El conocimiento y la experiencia del Fondo Acción servirán ahora para movilizar el financiamiento climático a regiones prioritarias para lograr un desarrollo rural bajo en emisiones, aumentar la capacidad de respuesta de comunidades locales ante amenazas climáticas y preparar a los niños y niñas para vivir en un país cuyo clima ya no es el mismo que conocieron sus padres”, agrega Natalia Arango.